Prayer for a Troubled Son

Prodigal Son, Shipwrecked Mother

It was late, almost midnight, and I was getting ready for a good night’s rest.

That afternoon we met with my Moms in Prayer group, then celebrated the birthday of one of the mothers in the group. Everything seemed to be going very well. Out of the blue, I remembered my prayer request from that afternoon.

My firstborn had entered military school. The process had not been easy. He had to go through many previous exams, struggles, tests, fears; he even told me that he was not sure about the decision he had made. But in spite of everything, it seemed that God had finally answered our prayers and a new stage began full of hope.

Unfortunately, it ended sooner than we had imagined. I sensed something was wrong. That night the phone rang and when I answered, I heard my son’s voice. He told me that military school was not for him and he was leaving. “Don’t do it,” I said in a firm voice. “You know how much it cost for you to be there.”

That night after I hung up the phone, I learned that my son had returned to town, but not home. And he did not for a full six months.

Although it was a difficult period, I learned to pray more fervently. I don’t think I had ever felt so close to my Lord. I had just started my Moms in Prayer group about five months earlier.

In that moment it seems that everything is falling apart, that the floor is collapsing. The hopes and dreams that we envisioned will no longer be so. Suddenly, the harsh reality meets us and many times we are tempted to give up and give in to the overwhelming pressure.

Doubts, questions. But why, if I’m praying? Aren’t things supposed to get better! Lord, where are you? What do I do now? I wandered at night looking for answers. The more I prayed, the worse it became!

Although the Lord allows these types of situations and trials, he also promises to watch over us. Jesus interceded for Peter, just as the Holy Spirit does for us today.

Now He who searches the hearts knows what the mind of the Spirit is, because He makes intercession for the saints according to the will of God.  Romans 8:27 NKJV

I was tempted many times to give up on prayer, trying to find ways to work things out. I struggled with discouragement every day and with failure that whispered to me at night. My body manifested the anguish of my heart when I woke up drowning in my pain.

Persevering in prayer kept me steadfast in the call, even though I could not comprehend or understand.

It was then that I made the firm decision and clung to Christ like a castaway to his raft on which he drifted, looking with hope to the horizon.

My Moms in Prayer group was that raft that kept me afloat as God led me to what I never imagined.

It is a matter of attitude.

And we know that all things work together for good to those who love God.
Romans 8:28a NKJV

I thought I was no longer fit to serve, but then I realized that God is the one who calls us. This made me change my attitude. If he called me to intercession, then I would continue to pray. My inner strength clung to the God of Hope, a strength I thought I no longer had. I confidently surrendered my burden to the Lord, and rested in His promises even to this day.

Years have passed and today, at home with my beautiful family all together, I can look back and say that “all” the things I lived through, even those that hurt the most, I value as important for my development and growth in prayer.

During that time I went through different levels of worry, guilt, anger, disappointment, frustration, bitterness and discouragement. I now understand that this was precisely where God wanted me to be, to teach me the most important lessons in perseverance, self-control, mercy and faith.

God transformed my character so that my son could know His love and know that I will never, for any reason, stop praying for him.

Feeling lonely on your raft?

Have faith. God is a promise keeper. While you are there on the raft, keep calm and pray — there is power in prayer. Fear not; the God who rebukes the wind and the sea promises to be in the storm. As he was with his disciples, as he was with me, so will he be with you.

Jesus responded, “Why are you afraid? You have so little faith!” Then he got up and rebuked the wind and waves, and suddenly there was a great calm.  Matthew 8:26 NLT

There is calm, because Jesus has arisen. He has heard our prayers.

Madres Unidas Para Orar Argentina

Rosana Landa de Buñes is the Argentina Country Coordinator for Moms in Prayer International. She is currently studying Theology. She has been married for 27 years and is mother to three children.

Versión en Español

Hijo Pródigo, Madre Náufraga

Era tarde ya, casi medianoche y me disponía a descansar.

Esa tarde estuvimos reunidas con mi grupo de madres unidas para orar y luego festejamos el cumpleaños de una de las madres del grupo, todo parecía marchar muy bien.

De repente recordé mi pedido de oración de esa tarde. Mi primogénito había entrado al colegio militar. No había sido fácil el proceso, debió pasar por muchos exámenes previos, luchas, pruebas, temores;  y hasta me había dicho que no estaba seguro de la decisión que había tomado.

Pero, a pesar de todo, parecía que al fin Dios había respondido nuestras oraciones, y una nueva etapa comenzaba llena de ilusiones.  Pero lamentablemente, terminaron demasiado pronto para lo que habíamos imaginado.

Presentí que algo marchaba mal. ¡Y no me equivoqué! Alguien llamaba por teléfono, levanté el tubo y oí su voz que me decía, que aquello no era para él, y que se iría del lugar-¡No lo hagas!- dije con tono firme, -sabes todo lo que costó que estés allí-.

Esa noche luego de colgar el teléfono, supe que mi hijo había regresado a la ciudad, pero no a casa. Y no lo hizo por unos largos seis meses.

Si bien fue una etapa difícil aprendí a orar de una manera más fervorosa. Creo que nunca me había sentido tan cerca de mi Señor. Apenas hacía unos cinco meses que había iniciado mi grupo de oración de MIPI.

Entonces parece que todo se desmorona, que el piso sucumbe. Las ilusiones, los sueños, lo que imaginamos ya no será así. De repente nos encuentra la cruda realidad, y muchas veces somos tentadas a rendirnos y ceder ante la gran presión.

Dudas, preguntas…
¿Pero cómo, si estoy orando? ¡Se supone que las cosas van a marchar mejor! ¿Señor dónde estás? ¿Y ahora qué hago? Deambulo en las noches buscando respuestas. ¡Y las cosas empeoran! ¡Cuanto más oraba, peor se ponía el asunto!

Si bien el Señor permite este tipo de situaciones y nos prueba, él también nos promete velar por nosotras.

Jesús intercedió por Pedro, al igual que lo hace el Espíritu Santo por nosotras hoy.

Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.Romanos 8:27

Fui tentada muchas veces a dejarlo todo, incluida la oración, el intentar encontrar formas para solucionar las cosas, luchar contra el desánimo cada día, y hasta con el fracaso que me susurraba por las noches. El cuerpo manifestaba la angustia de mi corazón cuando despertaba ahogada en mi dolor.

Las oraciones me mantuvieron firme en el llamado, aunque no podía comprender ni pensar. Fue entonces que tomé la firme decisión y me abracé a Cristo como un náufrago a su balsa y a la deriva, mirando con esperanza al horizonte. Mi grupo de oración de MIPI fue esa balsa que me mantuvo a flote mientras Dios me guiaba hacia lo que yo no imaginaba.

Es cuestión de actitud.

Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a DiosRomanos 8:28

Pensé que ya no era apta para el servicio, pero luego comprendí que Dios es quien nos aprueba. Esto me hizo cambiar de actitud, si él me llamó a la intercesión, entonces seguiría orando. Una fuerza interior se aferró al Dios de Esperanza, una fuerza que creía ya no tenía. Confiada entregué mi carga al Señor, y descansé en sus promesas hasta hoy.

Pasaron los años, y hoy viviendo en casa junto a mi hermosa familia, ya todos juntos, puedo mirar atrás y decir que  “todas” las cosas que viví, aún las que más dolieron, son las que  valoro como importantes para mí desarrollo y crecimiento en la oración.

Durante ese tiempo pasé por distintos niveles de preocupación, culpa, enojo, desilusión, frustración, amargura y desaliento; pero sé que era allí precisamente donde Dios quería que yo estuviera, para enseñarme las lecciones más importantes en cuanto a perseverancia, dominio propio, misericordia y fe.

Dios transformó mi carácter para que mi hijo pudiera conocer Su amor y saber que nunca, por ninguna causa voy a dejar de orar por él.

¿Te sientes sola en tu balsa?

Ten fe, Dios es cumplidor de Promesas, mientras estés allí en la balsa mantén la calma, y ora, hay poder en la oración. No temas; el Dios que reprende al viento y al mar promete estar en la tormenta, como estuvo con sus discípulos, como estuvo conmigo, también lo estará contigo.

-¿Porqué tienen miedo?-preguntó Jesús-¡Tienen tan poca fe!

Entonces se levantó y reprendió al viento y a las olas y, de repente, hubo una gran calma. Mateo 8:26 NTV

La calma llega, porque Jesús se ha levantado. Él ha escuchado nuestras oraciones.

Rosana Landa de Buñes. Casada hace 27 años y madre de tres hijos. Estudios en Teología. Coordinadora de País Argentina para Moms In Prayer International.

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