Angie Aparacio
Spanish Team Leader

En el año 2007 cuando mis dos hijos más pequeños comenzaron la primaria, tuve la dicha de ser una madre que se quedaba en casa y como realmente no entendía el sistema escolar, decidí ser voluntaria en su escuela. Esta decisión fue un ajuste natural para mí porque siempre he tenido una pasión por el voluntariado. Fue durante este tiempo, sin embargo, cuando me di cuenta de que, aunque la mayoría de los maestros hacen un trabajo maravilloso con nuestros hijos, no todos ellos tienen amor y paciencia para los niños. Fui testigo de muchas injusticias que estaban sucediendo a mi propio hijo e hija, así como a sus compañeritos de clase. A partir de ese momento mi corazón se llenó de ansiedad y angustia cada vez que mandaba a mis hijos a la escuela. Siempre me preocupaba la incertidumbre de no saber cómo estaría los días que no estaba de voluntaria. Todo cambió, sin embargo, cuando otra madre me presentó a Madres Unidas Para Orar. Desde entonces me di cuenta de que la manera más efectiva de luchar a favor de mis hijos acerca de estas injusticias era llevarlas directamente al Señor por medio de la oración. Él nos recuerda esto en Efesios 6:12, “Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los gobernantes, contra las autoridades, contra los poderes de este mundo oscuro y contra las fuerzas espirituales del mal en los reinos celestiales”. De hecho, es a través de la oración que ganamos batallas por nuestros hijos. También amo este ministerio porque oramos por todos los niños y también por escuelas enteras. Se llena mi corazón al saber que estoy orando por la próxima generación -quien son nuestros futuros líderes. Querida mamá, te animo a hacer lo mismo. Josué 1: 9 nos dice que debemos ser fuertes y valientes, no tener miedo ni desaliento, porque el Señor nuestro Dios estará con nosotros dondequiera que vayamos. Tome un paso de valor y fe y unirse a un grupo de Madres Unidas Para Orar hoy mismo para que usted también pueda convertirse en una guerrera de oración en nombre de los niños y las escuelas.

In 2007 when my two youngest children started elementary school, I was blessed to be a stay-at-home mom and I decided to volunteer at their school. This decision was a natural fit for me because I have always had a passion for volunteering. It was during this time, however, when I realized that although most teachers do a wonderful job with our children, not all of them have love and patience for children. I witnessed a lot of injustices that were happening to my own son and daughter as well as to their young classmates. From that moment on, my heart filled with anxiety and anguish every time I would send my children off to school. I always worried about the unknown of how they were being treated the days I was not volunteering. Everything changed, however, when another mom introduced me to Moms in Prayer. I realized then that the most effective way I could fight on behalf of my children was taking it straight to the Lord in prayer. He reminds us of this in Ephesians 6:12, “For our struggle is not against flesh and blood, but against the rulers, against the authorities, against the powers of this dark world and against the spiritual forces of evil in the heavenly realms.” Indeed, it is through prayer that we win battles for our children. I also love this ministry because we pray for all children -for entire schools. It fills my heart to know that I am praying for the next generation who are our future leaders. Dear mom, I encourage you to do the same. Joshua 1:9 tells us to be strong and courageous, to not be afraid or discouraged, for the Lord our God will be with us wherever we go. Take a step of courage and faith and join a Moms in Prayer group today so that you too can become a prayer warrior on behalf of children and schools.